14 de junio de 2008

Reseña: JLA Clasificado #5

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Título en España: JLA Clasificado #5: Historia secreta... Fe sagrada
Título en EEUU: JLA: Classified nº 26 & JLA: Classified nº 27 & JLA: Classified nº 28 & JLA: Classified nº 29 & JLA: Classified nº 30 & JLA: Classified nº 31
Formato: Tomo, tapa rústica, color, 144 páginas
Precio: 11.95 €
Editorial: Planeta DeAgostini

Reseña:

El quinto tomo de esta serie de la Liga de la Justicia, en la cual se van alternando los equipos creativos en cada arco argumental, corre a cargo del polifacético Howard Chaykin (que también es dibujante, pero aquí sólo desempeña la tarea de guionista) y una pareja de dibujantes, Kilian Plunkett y Tom Nguyen.

En esta ocasión, Chaykin, ante la libertad que tienen todos los guionistas de poder contar con cualquier alineación de cualquier época que haya existido en la JLA, decide aprovechar la oportunidad de contar con los siete héroes más representativos del grupo. De esta forma, podremos ver en acción a Batman, Superman, Wonder Woman, Aquaman, Detective Marciano, un novato Wally West como Flash (cuya identidad bajo la máscara es conocida por todo el mundo) y Green Lantern (Kyle Rayner). A este elenco de nombres importantes se les sumará Fe, a la cual ya pudimos ver en el primer volumen de la JLA que editara Planeta DeAgostini en sus comienzos de la edición de DC Comics en nuestro país en los tomos de lomo azul. De hecho, la presencia de esta mujer en el equipo parece un guiño al título del tomo, o éste es un guiño a ella, según se mire: "Historia secreta... Fe sagrada".

La historia que nos cuenta Chaykin se aleja un poco de lo que estamos acostumbrados los lectores de la JLA. Esta vez no es un conquistador galáctico el que pone en peligro la Tierra. Ni siquiera es una amenaza a nivel mundial a lo que se tienen que enfrentar los héroes. En esta ocasión tendrán que lidiar con dos países sudamericanos que han emprendido una carrera armamentística en la creación de sus propios metahumanos. Para más inri, en ambos países existen régimenes completamente diferentes, fascismo en Santa Betriza y comunismo en Del Canto. El conflicto entre ambas naciones se prevee próximo, y en los dos hay un halo de sospecha que hace desconfiar a la mayoría de los héroes de la JLA. Sin embargo, se encontrarán con una traba con la que no contaba y que no suele ser habitual que se incluya en la mayoría de los argumentos de los cómics de superhéroes (salvo en contadas ocasiones, como puede ser en The Authority o en la actual Marvel), la política internacional.

La ONU advertirá a Estados Unidos sobre la intervención de la Liga (que, sobre todo, representa a dicho país, aunque la unión entre el gobierno y el supergrupo no me ha gustado en absoluto, es cierto que en ocasiones ha habido cierta colaboración entre ambos, pero nunca uno se ha sometido de esta forma a las decisiones de otro) en Sudamérica. En la misma JLA, Aquaman, ejerciendo un papel que le ha tocado por decisión de Chaykin, se ve obligado a respetar la decisión de las Naciones Unidas (recordemos que él es el monarca de Atlantis, reconocido como un país más), pero el resto no quieren dejar las cosas tal y como están y deciden intervenir sin llamar la atención, es decir, encubiertos.

Realmente, he encontrado un parecido razonable a la situación que se nos plantea en el tercer tomo de esta misma colección, "La Mujer Hipótesis", y el tema que aquí se trata. Aunque son historias diferentes en lugares distintos, no deja de llamarme la atención que los guionistas de DC aprovechen la oportunidad que les brinda la editorial para relacionar a la Liga con el resto de gobiernos y con orgainizaciones internacionales como la ONU. Aún así, este tipo de historias, bien planteadas y cuidando el guión al máximo, suelen dar muy buenos resultados. Sin embargo, en esta ocasión creo que Chaykin divaga demasiado intentando buscar siempre los paralelismos existentes entre Santa Betriza y Del Canto. Estos paralelismos son importantes en la comprensión del final, pero hacer abuso de ellos es un gran error que comete el veterano escritor en repetidas ocasiones y que hace que la lectura se haga lenta, pesada, demasiado cuesta arriba para tratarse de un tomo de una colección secundaria de la Liga de la Justicia de la cual se puede aprovechar cualquier aspecto posible. Donde más evidente se hace esta cuestión es en las páginas en las cuales una viñeta muestra la situación en Del Canto y la siguiente hace lo mismo pero en Santa Betriza.

El verdadero motor de la trama son los progresos que van haciendo los héroes encubiertos en cada uno de los dos países en su investigación mientras se mantienen en contacto con el presidente de Estados Unidos (que se revela como un personaje de peso en esta historia, llegando incluso a ser cargante) mediante la telepatía de un Detective Marciano que se dedica a hacer de mensajero, de medio de comunicación y a mantener a los políticos de la ONU complacidos con las actividades de la JLA en otros lugares menos conflictivos. El número de bocadillos de pensamiento que existen por cada 24 páginas es desorbitado, y sigo sin entender qué es lo que une al presidente de ninguna nación con la JLA.

Aún teniendo en cuenta el fallo de Chaykin a la hora de plantear la forma de contarnos la historia, sí que es un cómic que supone una interesane visión de un mundo en el cual la gran mayoría de los superhéroes están en Estados Unidos y el resto de países le temen. Aunque en la DC actual este tipo de historias con completamente imposibles después de todo lo que hemos leído en 52. Con esto, quiero decir que este tipo de historias son intereantes, pero quizá hubiera sido mucho más recomendable haber escogido unos personajes menos icónicos con los que hubiese sido un poco más creíble que se sometan a las decisiones de la ONU y tengan que encubrir sus acciones.

En la parte gráfica, como he dicho al principio, tenemos una pareja de artistas con estilos tan parecidos que es casi complicado saber de quién es cada página. Quizá el más fácil de reconocer a simple vista es a Tom Nguyen, pero porque ya se ha hecho cargo de bastantes números de la JLA en su anterior volumen y la apariencia que le otorga a Wonder Woman, Batman y compañía es un poco más conocida. De Kilian Plunkett dudo que tenga nada suyo en mi comiteca particular y un breve vistazo a sus trabajos más sonados nos revela que es el dibujante de algunos cómics de Star Wars. En líneas generales, el dibujo no es lo más destacado pero cumple con la mayoría de las espectativas de cualquier lector. Quizá estemos ante un cómic un poco confuso en la narración en cuanto a que las poses suelen estar demasiado forzadas, pero por el resto, pasa del aprobado.

En definitiva, "JLA Clasificado: Historia secreta... Fe sagrada" sigue siendo un cómic del montón como casi todos los que pertenecen a esta colección. No digo que sea malo pero no se le puede pedir demadiado a una serie que no se ha cuidado mucho desde la editoria estadounidense. Entretenido y, a veces, un poco pesado.

5/10

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